
Un
día como hoy, hace cien años, nació Tex Avery.
Aunque su nombre no es muy popular, pasará a la historia
por ser el creador del conejo Bugs Bunny, del cerdito Porky y del
pato Lucas, entre muchos otros personajes. Casi ciego del ojo izquierdo
por un accidente, se declaró enemigo del naturalismo en la
animación.
El animador, que llegó a poner su voz a sus dibujos, trabajó
para la compañía Warner Bros., eterna rival de la
factoría Disney. Para ganar la partida de la audiencia,
Avery impregnó a sus creaciones de un ritmo frenético,
de gags de humor físico, un cierto toque canalla y una
temática más cercana a los problemas reales de los
adultos que no los moralizantes dibujos de Disney, dirigidos en
exclusiva al público infantil. La película A
wild hare (1940) supuso la presentación oficial de
Bugs Bunny y el corto Golddiggers of´49 (1936)
la del cerdo Porky. Entre 1937 y 1949, Avery realizó su
particular versión de cuentos clásicos como Caperucita
roja o Cenicienta, en la que los personajes se muestran
repletos de ambigüedades y represiones morales. Tras su estancia
en la Warner, Tex Avery acentuó su sentido crítico
y casi cínico en la Metro Goldwin-Mayer, donde creó
sus personajes más ácidos y más breves. La
carrera artística de Avery finalizó en Hanna-Barbera
y en la publicidad. Suyo es el mítico anuncio televisivo
del insecticida Raid.
El Festival Internacional de Imagen Animada de Pozuelo de Alarcón
(Animadrid) dedicará su IX edición al centenario
del nacimiento de Avery, con una retrospectiva de sus creaciones
más satíricas.