El
7 de julio de cada año es el Día de la Conservación
del Suelo. La instauración de una fecha para formentar
la reflexión y la toma de conciencia acerca de la importancia
del estado del suelo es un homenaje a la figura de Hugh Hammond
Bennett, pionero en la lucha contra la erosión del terreno
y considerado como el padre de la conservación del suelo.
A pesar de que el deterioro de la superficie terrestre constituye
una problemática cuyos efectos afectan de forma negativa
a todo el medio ambiente, es en el ámbito de la agricultura
donde se centra buena parte de los esfuerzos para evitar esta
degradación. Las malas prácticas agrícolas
son las responsables de una sobreexplotación de los terrenos,
que deja el suelo en unas condiciones que lo hacen más
susceptible y vulnerable a la erosión. En este sentido,
una de las aportaciones de Bennett fue la creación del
Servicio Nacional de Conservación del Suelo del Departamento
de Agricultura de los Estados Unidos, que permitió trabajar
para la conservación del suelo a nivel nacional.
Actualmente, la introducción de técnicas de agricultura
de conservación supone una alternativa más respetuosa
con el medio ambiente. La expansión de estas prácticas
en América del Norte, Australia y América del Sur
se ha debido al desarrollo de mejoras técnicas, así
como a una mayor concienciación medioambiental y a la aparición
de una legislación específica sobre esta cuestión.
En países como España, donde gran parte del terreno
está afectado por procesos de desertificación, la
introducción de técnicas de agricultura de conservación
puede suponer mayores beneficios.