
La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC)
advierte que el consumo regular de medicamentos puede aumentar las
posibilidades de sufrir un accidente de tráfico, al mermar
las capacidades de los conductores. Por ello, los expertos denuncian
la escasa información que reciben los pacientes, por parte
de las autoridades sanitarias y la autoridad responsable del tráfico,
acerca de la interacción del consumo crónico de medicamentos
con las capacidades para la conducción.
En general, los principales efectos de los medicamentos en la
conducción son trastornos de somnolencia, visuales (visión
borrosa o doble), y alteraciones neuromusculares y en el sentido
del equilibro. Además, algunos producen un retraso en el
movimiento de las extremidades. Todos estos efectos se multiplican
si el conductor en tratamiento ha consumido, además, alcohol.
Los medicamentos que más efectos secundarios tienen sobre
la capacidad de conducción son los antihistamínicos,
los ansiolíticos, los antidepresivos clásicos, los
antipsicóticos y los indicados para enfermedades cardiovasculares.