
Con la llegada de las altas temperaturas del verano, la vestimenta
se vuelve más ligera y ciertas prendas de ropa como, por
ejemplo, las americanas o las corbatas, dan lugar a un debate que
confronta la formalidad de la indumentaria con la comodidad personal,
conflicto al que se suma un tercer punto, el gasto ecológico
derivado del uso masivo del aire acondicionado.
En 2005, el ministro de Medio Ambiente japonés Yuriko
Koike, permitió a los funcionarios, por primera vez, asistir
a sus puestos de trabajo sin la chaqueta ni la corbata durante
los meses de máximo calor, a cambio de aumentar la temperatura
del aire acondicionado en las oficinas. Con esta medida, se evitó
la emisión a la atmósfera de medio millón
de toneladas de CO2 y se logró un importante ahorro energético.
Nuestro Gobierno ya decidió, el pasado año y siguiendo
el Plan de Ahorro Energético y el uso responsable del aire
acondicionado, mantener la temperatura del aire acondicionado
en 24 grados, en todos los edificios oficiales, a cambio de prescindir
de los cuellos y las prendas más formales e incomodas.
Este tipo de medidas, conocida en los ambientes protocolarios
como "el código de vestuario más ligero"
pretende evitar el encorsetamiento y fomentar el bienestar sin
perder la presencia impecable, la autoridad y/o elegancia implícitos
en ciertas profesiones. Además, se busca evolucionar en
la uniformidad masculina, adaptándola a los nuevos tiempos
y tendencias sociales.