
Una encuesta realizada por la Organización de Consumidores
y Usuarios (OCU) a 1.350 españoles pone de manifiesto que
donamos poca sangre porque no estamos bien informados al respecto.
De hecho, el 46% de los encuestados dijo que no se sienten informados
acerca de la donación de sangre, sólo un 20% de los
que donaron recuerda haber sido informado de los riesgos y un 33%,
de los beneficios.
De los resultados de la encuesta también se desprende
que sólo 36 personas de cada 1.000 es donante habitual.
La Federación Española de Donantes de Sangre califica
esta cifra de insuficiente y señala que el número
ideal debería rondar los 45 habitantes por cada mil. Esto
nos evitaría tener que depender de las importaciones de
sangre y para conseguirlo, dos tercios de las personas que nunca
han donado deberían animarse.
Existen muchos temores infundados que nos impiden ser solidarios
con las personas que necesitan plasma. Además de la desinformación,
el miedo a las agujas y a infectarse al donar son los otros dos
motivos más citados. Para poner remedio a esta situación,
la OCU se ha planteado una serie de acciones como, por ejemplo,
lanzar campañas divulgativas, ampliar los horarios y mejorar
las instalaciones de donación, difundir los beneficios
de la donación de sangre para hacer que la solidaridad
sea la primera causa de donación e insistir en la lectura
y firma del consentimiento informado.