
África ve cómo la naturaleza puede ayudarle a sobrevivir
al hambre y la miseria gracias al ecoturismo de lujo. Desde hace
algunos años, los viajeros se desplazan hasta el continente
negro con el propósito de encontrar una tierra libre cubierta
de fauna salvaje e indígenas.
En 1994, el ex presidente sudafricano Nelson Mandela ya predijo
cuáles serían las nuevas fuentes de ingresos de
África. Durante la comisión de la Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza sobre Parques Nacionales
y Áreas Protegidas, lanzó el siguiente mensaje:
“la riqueza de nuestros recursos naturales es lo que nos
distingue de la mayoría de las partes del planeta. Es un
desafío para nosotros encontrar los caminos para que este
potencial se utilice en beneficio de nuestro pueblo y llegue en
magníficas condiciones a generaciones futuras. Creo firmemente
que los países africanos pueden llegar a ser líderes
mundiales en cuanto a conservación y promoción de
nuestro patrimonio natural”.
Actualmente, diversas organizaciones africanas trabajan para
compatibilizar el turismo con el respeto ambiental. Ulusaba y
Singita, por ejemplo, son dos reservas capaces de ofrecer a sus
clientes un servicio de lujo (bañeras de hidromasaje, vino
francés, solarium, etc.) en un espacio privilegiado situado
junto al legendario Parque Nacional Kruger, el coto más
grande de Sudáfrica.