
Hace años, únicamente los ejecutivos cogían
con frecuencia un avión para trasladarse de un lugar a otro.
Sin embargo, en la actualidad, muchas personas escogen este medio
de transporte, ya sea por motivos laborales o personales. Este incremento
de pasajeros está descubriendo el miedo irracional que siente
la mayoría de las personas a volar, pues cada vez son más
las personas que solicitan ayuda profesional para superar la aerofobia.
Algunas cifras apuntan que uno de cada seis ciudadanos teme volar.
Por su parte, una encuesta de la empresa Boeing revela que una
de cada cinco personas evita subirse al avión y que dos
de cada tres pasajeros lo pasan mal en un vuelo.
La psicóloga Eva Massot explica que los niños y
los más jóvenes no suelen tener miedo a volar y
que éste es un temor irracional que no afecta a otras facetas
de la vida. Normalmente, los adultos con aerofobia especulan sobre
todo lo malo que puede ocurrir durante el viaje y esto les causa
una gran ansiedad, que puede manifestarse en taquicardias y otros
síntomas.
Massot, al igual que Javier del Campo, instructor y ex comandante,
se encarga de impartir cursos para ayudar a los viajeros a combatir
sus temores. En ellos, se ofrecen instrumentos para reducir la
ansiedad y se intenta familiarizar a los usuarios con la aeronáutica.
Para ello, se les explica cómo funciona un avión
y qué formación reciben los pilotos. Del Campo resalta
la experiencia que viven los participantes de los cursos en el
simulador, donde experimentan todas las situaciones de emergencia
que les angustian: aterrizaje, incendio, parada de motores, etc.