
El ex presidente de la República Serbia de Bosnia y Herzegovina,
Radovan Karadzic, considerado el mayor criminal de guerra y promotor
de la limpieza étnica de los Balcanes, fue ayer arrestado
por los servicios de inteligencia y seguridad bosnios, tras doce
años en búsqueda y captura. El presunto genocida fue
llevado ante el juez de instrucción de la sala de Crímenes
de Guerra del Tribunal de Belgrado y pasará a ser juzgado,
de acuerdo con la normativa del Derecho Internacional, por el Tribunal
Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), con sede
en La Haya. Su detención supone un importante reconocimiento
a la labor de la abogada Carla del Ponte, fiscal del Tribunal Internacional
para la ex Yugoslavia (TPIY), quien ha trabajado durante ocho años
en la petición del arresto de Karadzic y cómplices.
La guerra civil de Bosnia, sucedida entre 1992 y 1995, tuvo dos
momentos especialmente trágicos: el asedio a la ciudad
de Sarajevo que duró 43 meses y provocó 10.000 muertos,
y la masacre de Srebrenica, en la que perdieron la vida más
de 7.000 musulmanes como resultado de la limpieza étnica
más sangrienta, cometida en Europa, desde el final de la
Segunda Guerra Mundial. Se presupone que el antiguo dirigente
político serbobosnio estaba detrás de estos hechos,
junto a su mano derecha, el general Ratko Mladic, actualmente
aún en paradero desconocido.