Sociedad
23 de julio de 2008 / España  Volver
Las vacaciones y las mascotas
Enlace a http://actualidad.terra.es/ Llegan los meses de verano y las personas disfrutamos de unos días de descanso. En los planes de nuestras vacaciones entra el visitar otros lugares, irnos lejos de casa, hacer actividades diferentes, etc., pero los animales de compañía que conviven con nosotros se pueden encontrar ante una situación difícil. A la recurrente pregunta de “¿qué hacemos con el perro y/o el gato?” existe una respuesta rápida si se tiene en cuenta al animal como a un miembro más de la familia.

En caso de que decidamos viajar con nuestro animal es importante conocer los principales consejos de viaje como, por ejemplo, cada cuántas horas debe tomar líquido el animal, cuál es el lugar más adecuado en el coche, etc. así como los requisitos exigidos para su traslado por las principales compañías aéreas, navieras, de tren, etc. El paso previo a viajar con la mascota es informarse de la oferta de establecimientos en los que se admiten perros y gatos, ya sea en casas rurales como si preferimos acudir a un hotel o un camping. En nuestro país existen más de 5.000 residencias a las que podemos acudir con nuestra mascota para pasar el tiempo de ocio. Una vez hemos decidido llevarnos al animal al lugar de veraniego y dónde nos alojaremos, es importante averiguar si existen cerca clínicas veterinarias, residencias e incluso clubes de agility, por si fuera necesario recurrir a ellos. Y es que plantear las vacaciones con nuestros animales denota la consideración del perro o el gato como un miembro más de nuestra familia. Éste es un planteamiento que está muy extendido en otros países de Europa como, por ejemplo, Bélgica, Francia o Países Bajos donde es habitual ver perros sentados junto a las mesas en los restaurantes, puesto que allí la normativa de los locales ofrece muchas facilidades a las familias con animales para disfrutar del tiempo libre junto con sus mascotas.

Ante la imposibilidad de trasladarnos con nuestro animal, podemos optar por dejar a nuestra mascota en una residencia donde estará bien cuidado en nuestra ausencia. El gesto básico es considerar este gasto como uno más del presupuesto de vacaciones.

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