En
la reserva marina de la Isla del Toro (Calvià), una foca
monje ha sido avistada por el buceador palmesano Álvaro
Garí, mientras éste disfrutaba de una jornada de
buceo recreativo con un grupo de amigos.
El submarinista, veterano conocedor de la reserva del Toro, cuenta
que vio cómo un animal se dirigía hacia una cueva
que se encuentra en el lado de poniente de la isla y que decidió
acercarse pensando que se encontraría con algún
tipo de ballena o cachalote enfermo o varado. Sin embargo, cuál
fue su sorpresa al encontrarse con una foca de color claro, casi
blanco, y con las características de la foca monje, una
especie que se creía extinguida de las aguas de Baleares
desde los años 50 y de la que se calcula que sólo
quedan unos 500 ejemplares en el mundo. La mayoría de ellos
se pueden ver en la colonia de cabo Blanco, en la llamada Costa
de las Focas, de Mauritania. También pueden observarse
focas monje en el Mar Egeo, el litoral de Sahara y Madeira.
Por su parte, el Gobierno balear ha estudiado en distintos momentos
la posibilidad de reintroducir en las islas la foca monje (Monachus
monachus), un mamífero marino considerado una de las
diez especies del mundo en peligro de extinción.
Los dos últimos ejemplares de foca monje de los que se
tenía constancia en Baleares fueron exterminados en Mallorca,
en 1958. Uno de ellos fue sacrificado en Cala Mondragó,
en Felanitx, y el otro muerto en Cala Tuent, en Escorca.