
Según
un estudio realizado por un equipo de científicos del Instituto
de Arqueología Prehistórica de la Universidad de Colonia
(Alemania), hace aproximadamente unos 4.500 años, el Sahara
era verde, cubierto con lagos y vegetación de sabana.
La investigación dirigida por el Dr. Stefan Kröpelin
se ha basado en el estudio de los sedimentos del Lago Yoa, situado
en el norte del Chad. A partir del análisis de estos elementos,
así como de otros indicadores biológicos como polen
y restos de fauna y flora acuática, los científicos
han realizado un seguimiento de los cambios en el clima y en el
ecosistema a lo largo de los últimos 6.000 años.
De esta forma, se ha podido determinar que el proceso de desertificación
se produjo de forma gradual a causa de la disminución de
las lluvias monzónicas. En consecuencia, la vegetación
de la zona, en un inicio tropical, se fue transformando hasta
convertirse en desértica. El estudio sostiene que este
proceso habría durado miles de años.
Los resultados de esta investigación,
recientemente publicada en la revista Science, contradicen
la teoría del cambio brusco del Sahara. Esta última,
basada en el estudio de los sedimentos marinos del Atlántico
ecuatorial, concluye que el cambio de un Sahara "verde"
a un Sahara "árido" fue un proceso rápido
de apenas unos siglos. Tal como sostiene Jonathan A. Holmes, del
Centro de Investigación del Cambio Medioambiental, el estudio
de Kröpelin, a pesar de tratarse de una avance muy importante,
no es concluyente.