
El miércoles 28 de mayo, Dinamarca, Noruega, Rusia, Estados
Unidos y Canadá firmaron la Declaración de Illulissat
en la que ratifican un acuerdo sobre el uso de la región
polar y manifiestan la voluntad de reforzar la cooperación
entre los firmantes. La conferencia internacional se realizó
bajo las directrices de la Convención sobre el Derecho del
Mar de las Naciones Unidas. La reunión, que tuvo lugar en
esta ciudad de Groenlandia, ha pretendido rebajar la tensión
existente entre estos cinco países con costas en el océano
Ártico por la apropiación de diversas partes del territorio
del Polo Norte.
El conflicto empezó el pasado agosto cuando Rusia envió
dos pequeños submarinos para examinar el suelo y la fauna
ártica pensando en una futura reclamación territorial.
Por otro lado, Dinamarca y Canadá se disputan la soberanía
de la isla de Hans que asegura el control en el estrecho de Nares;
y Noruega y Rusia, la de las islas de Svalbard; y canadienses
y estadounidenses se enfrentan por la propiedad del Paso del Noroeste,
entre el Atlántico y el Pacífico.
Las diferentes reivindicaciones sobre el suelo ártico
se basan en beneficios económicos derivados de la apertura
de nuevas rutas comerciales y de la apropiación de posibles
reservas naturales de gas y petróleo, cuya existencia se
está evidenciando por el deshielo que provoca el cambio
climático.