
Un estudio de dos geofísicos de la Universidad de Nanyang
(China) vincula la presencia de unas nubes anómalas en ciertos
lugares a posibles movimientos sísmicos. Los autores de la
investigación, Guanmeng Guo y Bin Wang, han centrado su análisis
en la formación anormal de nubes en la falla más activa
de Irán. Para ello se han servido de los datos obtenidos
por satélites geoestacionarios. El estudio concluye que los
gases que escapan de las fracturas de la corteza terrestre pueden
formar nubes irregulares. Estas nubes extrañas, acompañadas
por una subida de la temperatura, se han dado en lugares donde,
posteriormente, ha habido un temblor sísmico.
El estudio del firmamento como herramienta para predecir terremotos
es antiguo, aunque polémico dentro de la comunidad de sismólogos.
De confirmarse esta nueva teoría, en un futuro se podría
saber dónde va a producirse un seísmo, algo que
no acaba de tener una gran acogida por los estudiosos de los movimientos
sísmicos quienes ven el estudio serio, pero insuficiente.
De momento, la realidad científica permite sólo
saber en qué zonas existe una alta probabilidad de que
se produzca un terremoto, pero pocos defienden las nubes como
un elemento clave para la predicción de seísmos.