
El Departamento de Interior de los Estados Unidos ha anunciado que
incluirá a los osos polares en el listado de las especies
protegidas. Ésta es la primera vez que una especie animal
recibe este apelativo a causa de los efectos del calentamiento global.
Cabe recordar que el Ártico, hábitat natural del oso
polar, se está derritiendo a pasos agigantados. Según
palabras del secretario del Interior, Dirk Kempthorne, “es
el deshielo y no la caza de subsistencia, ni el desarrollo energético
lo que amenaza al oso”.
La consideración de animal protegido significa que es
una especie que podría estar en peligro de extinción,
en un futuro no muy lejano. En la actualidad, se calcula que existen
unos 25.000 ejemplares de osos polares. Los científicos
temen que su población pueda verse reducida en dos tercios
en los próximos 50 años, debido al deshielo que
sufren los polos. Las últimas imágenes de satélite
tomadas del casquete polar presentan un nivel mínimo histórico.
El gobierno estadounidense afirmó que la medida de incluir
al oso polar bajo la Ley de Especies Amenazadas no detendrá
el calentamiento global ni impedirá que el Ártico
siga derritiéndose, ya que eso sólo se puede lograr
a través de la acción conjunta de las principales
economías mundiales. Sin embargo, sí se anunciaron
acciones administrativas pensadas para proteger al oso blanco
como, por ejemplo, mejorar la gestión de su hábitat
terrestre e incrementar los estudios acerca de las tendencias
demográficas y sus hábitos alimenticios, entre otras.