
El ciclón Nargis, con vientos de 240 km/h e intensas lluvias,
ha arrasado el sur de Myanmar, antigua Birmania, dejando un rastro
de al menos 10.000 muertos y 3.000 desaparecidos, según fuentes
oficiales. El ministro birmano de Asuntos Exteriores anunció
que estas cifras podrían aumentar, puesto que todavía
no se ha podido acceder a todas las zonas afectadas por este desastre.
Ésta es la peor catástrofe natural ocurrida en Asia
desde el tsunami de las navidades de 2004.
Las regiones de Rangún, Irrawaddy, Pegu y los estados
de Mon y Karen han sido declarados zonas catastróficas.
Cientos de miles de viviendas han quedado destruidas, las carreteras
están cortadas, las ciudades no disponen de luz, ni de
agua potable y no funcionan las líneas telefónicas
cercanas al delta del río Irrawaddy, principal zona arrocera,
vital para la economía del país. El Nargis se originó
en el golfo de Bengala, llegó a la costa suroeste de Myanmar
el viernes y avanzó hacia el este durante el sábado.
Ante la alarmante situación, el gobierno militar de Myanmar
ha aceptado la ayuda humanitaria de la ONU y del ejército
tailandés que enviará comida y medicamentos. Estados
Unidos, la Unión Europea y la India ya han anunciado su
colaboración.