Casi 900 invidentes en España utilizan los perros guía
como auxiliar de movilidad. Durante su primer año de edad,
los cachorros viven con una familia que los adopta y los sociabiliza.
Una vez transcurrido ese tiempo, el perro tiene que volver a la
Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) para empezar
su instrucción como lazarillo.
Vivir en la Comunidad de Madrid, disponer de un vehículo
para acercar al perro a la escuela por asuntos veterinarios o
educativos y tener un horario laboral que no implique dejar más
de dos horas solo al animal son los principales requisitos para
poder tramitar la adopción de uno de los cachorros. Una
vez hecha la solicitud, los miembros de la Fundación realizarán
una serie de entrevistas a la familia interesada. En el caso de
ser aptos, se les entregará el cachorro de unos dos meses
de edad junto con todo el material técnico necesario para
su educación. También, se les explicará las
pautas a seguir para su instrucción como futuro perro guía.
Todo este proceso está supervisado por un tutor de la FOPG.
Los perros lazarillo, educados por las familias, son propiedad
de la Fundación así que es la FOPG quien corre con
todos los gastos de asistencia veterinaria, comida, recreo, etc.,
que puedan generarse a lo largo de la estancia del cachorro con
la familia. A cambio y durante un año, los educadores deberán
ir siempre acompañados del perro para que éste pueda
acostumbrarse al bullicio de la gente en las tiendas y grandes
almacenes, aprenda a comportarse en el cine y en otros espacios
cerrados, viajar en transporte público, etc., para cuando
deba actuar como guía de una persona invidente.