Un equipo de profesionales liderado por Miguel Ángel Martínez-González,
director del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública
de la Universidad de Navarra, ha presentado en Archives of
General Psychiatry un estudio acerca de los beneficios para
la salud de la dieta mediterránea, realizado entre 1999
y 2006, sobre una muestra de más de 10.000 personas.
La alimentación en países como España y
Grecia, donde las tasas de depresión son más bajas
que en el resto de Europa, se basa en el consumo de aceite de
oliva y de ácidos grasos omega 3, que mejoran el funcionamiento
de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la depresión.
Además, el ácido fólico y las vitaminas B12
y B6 de la fruta y la verdura ayudan en la síntesis de
neurotransmisores y sustancias, como la metionina, implicada en
el funcionamiento del sistema nervioso central.
Por ello, consideran que una correcta alimentación podría
reducir entre un 40 y un 50% el riesgo de depresión, una
enfermedad que afecta aproximadamente a un 15% de la población;
además, lamentan que los jóvenes, progresivamente, estén
abandonando la dieta mediterránea.