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Aunque te parezca un poco precipitado no está de más aclarar con qué te vas a encontrar cuando acabes. Tu formación universitaria te va permitir trabajar en la docencia, universitaria o no, en la administración pública, la empresa y el llamado tercer sector (asociaciones, fundaciones, ongs); o si lo prefieres poner tu propio negocio.
Cada una de estas opciones requerirá de unas competencias determinadas, pero nos atrevemos a decir, que dado el grado de avance y desarrollo de las sociedades actuales, los empleadores, las empresas, así en genérico, no valoran tanto un buen expediente académico como una persona con unos valores y unas competencias determinadas.
Con esto no queremos decir que las notas no son importantes, para nada, sino que no lo son todo. Cuida tu expediente académico, si, pero cuida también tu expediente “personal”, cuanto más rico sea tu “currículum vital” más ligero será tu paso hacia el empleo.
Sé sensible a los cambios que observes en el mercado de trabajo y flexible a la hora de hacerte con nuevas capacidades. El trabajador del futuro es el del conocimiento, y el conocimiento nunca descansa.
¿Qué hacer?, pues lo que te gusta, haz música, práctica deporte, viaja al extranjero, aprende idiomas, familiarízate con los ordenadores, lee, escribe, ten amigos, piensa, critica, se solidario, conoce otras culturas……, evidentemente algunas cosas te gustarán más y otras menos, pero te aseguramos que sin darte cuenta adquirirás competencias esenciales para el desarrollo de tu profesión.
La complejidad del mercado laboral actual tan cambiante echa de menos determinadas competencias en los jóvenes titulados. ¿Cuáles son esas competencias clave?. ¿A qué nos estamos refiriendo?. ¿De qué estamos hablando?.
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